Escuchamos constantemente la palabra pyme, un acrónimo de pequeña y mediana empresa. Cada vez que escuchamos las noticias, si hablamos de empresas o economía, esta palabra es parte del vocabulario en todo momento. Sin embargo, es muy probable que, aun conociendo el término, no se tenga muy claro qué define exactamente. Se refiere a las pequeñas, pequeñas y medianas, de acuerdo, pero ¿qué define a las empresas para que se consideren grandes, pequeñas o medianas? Sobre todo eso, vamos a hablar en este artículo, así, llegado el caso, si tenemos que hablar de pymes, lo hacemos con propiedad.
Las pymes juegan un papel esencial dentro de la economía global. En nuestro país, existen cerca de tres millones de empresas consideradas como pymes, lo que supone casi un cien por cien del total de las empresas según los datos oficiales, un 99,81% para ser exactos. Estas empresas destacan por ser flexibles, tener capacidad de adaptación y ser cercanas a los clientes, además de contar con otras características y peculiaridades de las que vamos a hablar.
Como ya hemos comentado, pyme es un acrónimo: “pequeña y mediana empresa”, por lo que pertenecen a este segmento las empresas que tienen una plantilla de menos de doscientos cincuenta trabajadores y facturan menos de cincuenta millones de euros al año o tienen un balance general que no supera los cuarenta y tres millones. Dicho de otra manera, son las empresas que, a diferencia de las grandes corporaciones, tienen un menor tamaño en términos de facturación, activos y empleados. Los topes establecidos, en cuanto a facturación y plantilla, han sido establecidos a nivel europeo. Los límites se aplican a las empresas individuales, debido a que aquellas empresas que forman parte de un grupo mayor no pueden considerarse como tales al incluirse en un negocio con mayor número de empleados.
Lo que define a las pymes
El entramado empresarial español se compone de casi tres millones de pymes con un sinfín de perfiles, aunque la mayoría cumple con unas características comunes, como hemos visto en Mani-Grip, empresa consolidada en su sector con más de treinta años de experiencia en la fabricación de manivelas de latón, entre otros productos.
La dimensión reducida de estas empresas, como señala el término de pequeña y mediana empresa, en comparación con las grandes corporaciones. Siendo esta la principal característica y el punto que todas estas empresas tienen en común. La independencia es otro de esos aspectos; por lo general, las pymes son independientes y no forman parte de otros grupos empresariales.
Si algo tiene una pyme, es capacidad de adaptación, una característica que hace posible que se adapte con rapidez a los cambios del mercado, lo que es posible gracias a su estructura organizativa simple y ágil. Su proximidad al cliente, con un trato más cercano y personalizado, permite que atiendan mejor sus necesidades y se puedan ofrecer soluciones más adaptadas.
Es muy frecuente que las pymes se enfrenten a dificultades para el acceso a la financiación, si se compara con las grandes empresas. Los recursos y las fuentes de financiación son más limitados.
Otra de las características que destacan en las pymes es su creatividad. Debido a su menor cantidad de recursos, para lograr mantenerse y sobrevivir, compensan esa escasez de recursos financieros con soluciones de lo más ingeniosas. Sin olvidar el nexo familiar, ya que una parte de estas empresas se compone de miembros de una o varias familias, lo que hace posible que la gestión sea más cercana tanto a nivel de empleados como de clientes.
Las pequeñas y medianas empresas cuentan con una serie de ventajas respecto a las grandes empresas, lo que no quiere decir que estén libres de sufrir algunos problemas. Dentro de las ventajas que se pueden destacar en las pymes, encontramos la flexibilidad, una estructura sencilla que permite que se adapten con rapidez a los cambios del mercado. La cercanía al cliente, ya mencionada, implica una mayor fidelización de la clientela. Al disponer de una menor cantidad de recursos económicos, la optimización es indispensable, por lo que estas empresas la llevan al máximo nivel y pulen los procesos de tal manera que logran el mejor rendimiento posible. Por último, destacar la innovación: esa dificultad para acceder a la financiación se convierte en el catalizador necesario que lleva a las pymes a ser más creativas e innovadoras que las empresas de mayor tamaño. Estos negocios son una fuente de innovación en sus respectivos sectores.
Por otro lado, los inconvenientes los encontramos en las dificultades a la hora de obtener financiación; el acceso a los préstamos suele ser más complicado. La vulnerabilidad económica es otro punto negativo, ya que son más susceptibles a la crisis. Existe mayor competencia; si se trata de un negocio rentable, hay que enfrentarse a la competencia que hacen las empresas de mayor tamaño. Al tener limitados los recursos, suelen existir dificultades a la hora de invertir en tecnología o investigación y desarrollo.
Entender cómo funcionan las pymes resulta indispensable si se quiere comprender el tejido empresarial de cualquier país, ya que son las empresas que representan una parte fundamental de la economía, impulsan la innovación, crean empleo y contribuyen a que se produzca el desarrollo local.
Tipos de pymes
Las pequeñas y medianas empresas no son todas iguales. Varían en gran medida, en función de su tamaño y sector de actividad, por lo que hay que conocer su clasificación para poder entender el impacto que tienen dentro de la economía.
En función del tamaño, se pueden encontrar tres tipos de pymes con asalariados. El tamaño de una empresa se determina por su número de empleados, aunque la facturación o el volumen de activos también se utilizan. En función del número de empleados, encontramos microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas. Las microempresas son las más pequeñas en términos de empleo. Se las considera como tales cuando tienen menos de diez empleados y su volumen de negocios anual es inferior a los dos millones de euros. Estas pymes operan en nichos muy específicos y atienden al mercado local. Las pequeñas empresas son aquellas que cuentan con entre diez y cuarenta y nueve empleados, con una facturación inferior a los diez millones. Tienen una estructura organizativa más formal que las microempresas. Sobre las medianas empresas, diremos que tienen un tamaño considerable y cuentan con entre cincuenta y doscientas cuarenta y nueve empleados, facturando menos de cincuenta millones de euros al año. Tienen mayor presencia en el mercado y pueden operar a nivel internacional. Cuentan con departamentos más estructurados y una gestión más compleja.
Además, es posible encontrar pymes sin asalariados: los autónomos. Las estadísticas oficiales del Ministerio de Industria, apoyadas en las que ofrece la Seguridad Social, incluyen como pymes sin asalariados a un amplio número de autónomos, aquellos que no tienen personal contratado ni se encuentran integrados en alguna sociedad mercantil, cooperativa o entidad societaria. Como autónomo, Hacienda te considera empresario individual con capacidad legal de contratar trabajadores.
En función de la actividad económica que realizan y el sector en el que operan, las pymes pueden clasificarse en industriales, comerciales, de servicios y agrícolas. Las pymes industriales se encuentran en la producción o manufactura de bienes, desde pequeños talleres artesanales hasta fábricas de tamaño medio. Aquellas pymes que se dedican a la compra y la venta de productos son las comerciales. Incluye minoristas, mayoristas y comerciantes en general, como las tiendas de ropa locales y los distribuidores. Cuando se dedican a proporcionar servicios y no bienes, estamos ante pymes de servicios, consultorías, firmas de contabilidad, peluquerías o agencias de viajes; son un claro ejemplo de ello. Las pymes agrícolas se dedican a la producción, procesamiento o venta de productos agrícolas. Dentro de esta categoría encontramos las granjas familiares, cooperativas agrícolas y pequeñas empresas agroindustriales. Se trata de pymes muy numerosas y con gran relevancia dentro del desarrollo económico local.
Dado que nos encontramos en un entorno empresarial cada vez más competitivo, en el que hasta los negocios de menor tamaño pueden llegar a clientes de todo el mundo, gracias a la digitalización, las oportunidades son mayores para las pymes. Esta nueva realidad proporciona numerosas oportunidades, al mismo tiempo que exige adquirir nuevas habilidades.
A medida que evoluciona el mercado global, surgen desafíos como la sostenibilidad, la digitalización, la ciberseguridad o modelos de negocio híbridos. Aquellas pymes que logran adaptarse a estas tendencias y cambios se encontrarán en mejor posición a la hora de crecer durante los próximos años.
Todo esto hace que las pymes tengan gran relevancia en la economía, ya que representan el equilibrio, el dinamismo y la cercanía de las empresas. No solo forman parte del tejido empresarial, sino que ayudan a que se distribuyan las oportunidades existentes de manera equitativa entre las regiones y los sectores. Comprender qué es una pyme permite comprobar que no se trata de un mero engranaje empresarial. Las pymes son un pilar imprescindible a la hora de que se produzcan el crecimiento económico y el bienestar social de los países. Desde la creación de empleo hasta la innovación o la adaptabilidad, la finalidad de estas empresas es tan variada como esencial, dentro de un mundo que se encuentra en cambio continuo.

