España debe hacerse fuerte en el mercado de ajo europeo para competir con China

España debe hacerse fuerte en el mercado de ajo europeo para competir con China

Si hiciéramos una clasificación de todos los alimentos que son típicos de nuestro país, probablemente nos saldrían como resultado productos como el arroz, el aceite de oliva, la uva o el jamón. Sin embargo, conviene no olvidarnos de uno de los productos que más importantes son dentro de nuestra dieta y de nuestra industria agroalimentaria. No es otro que el ajo, que se ha ganado el derecho a formar parte de un sector del que, en muchas ocasiones, ha tirado para adecentar sus datos.

En efecto, España es toda una potencia en lo relativo a la producción de ajos. Somos el principal fabricante de la Unión Europea y disponemos de las mejores condiciones y las mejores instalaciones logísticas para hacer que su distribución sea lo más eficaz y eficiente posible. Nuestro país siempre ha sido identificado con este producto y lo cierto es que los argumentos están más que claros. Es como si ningún país pudiera hacernos la competencia en este sentido.

Sin embargo, sí que existe una nación que supera a España en lo que se refiere a la producción de ajo en el mundo. Ese no es otro que China, que fue catalogado como el imperio del ajo por el portal web de Qcom en un artículo publicado en el mes de septiembre del año pasado. El país asiático es el que controla el precio de esta hortaliza en todo el mundo, siendo España, eso sí, su principal competidor a nivel mundial, si bien a bastante distancia según indica la misma noticia.

Decimos lo de China para hacer incidencia en que, a pesar de que seamos un país fuerte a nivel de producción de ajo en el mundo, no podemos rebajar nuestra guardia. El gigante asiático comercializa con buena parte de los países europeos en lo referente a este mercado y es imprescindible que España tenga la posibilidad de competir en un territorio en el que debe hacer valer su fuerza y la cercanía con respecto a los países de la Unión Europea. Lo que está claro es que los tentáculos de China son muy largos y no podemos permitir que sus ajos sean vendidos en Europa en mayor medida que los nuestros.

No podemos negarlo: China domina el mercado mundial en lo que a la producción y la exportación de ajos se refiere. Y va a seguir siéndolo dentro de varios años e incluso de varias décadas si no cambia mucho la situación. De acuerdo con los profesionales de una entidad como Imperio Garlic, una de las empresas que mayor relación tiene con este tipo de productos en nuestro país, la posibilidad que tenemos en España de seguir siendo una potencia en lo relativo al ajo es hacernos fuertes en Europa y seguir apostando por proporcionarle a nuestros vecinos un ajo de la más exquisita calidad, como trata de hacerse en la actualidad.

Curiosidades del ajo: alimento y medicina

El ajo no es un producto como los demás. La verdad es que tiene bastantes cosas que le hacen diferente con respecto a los demás productos de su familia. Una de ellas es que ha sido utilizado como una medicina, tal y como destaca el diario El País en un artículo publicado en 1983 y que asegura que “goza de cualidades antisépticas excepcionales y favorece la circulación sanguínea”. Y es que es todo un lujo poder disponer de este alimento en la medida en que disponemos de él en nuestro país.

Cuidar nuestras instalaciones, nuestros cultivos y al personal que se encarga de ellas y ellos es fundamental para mantener la calidad de este producto en nuestro país y competir así con mayores garantías ante un gigante asiático que parece muy complicado de batir a corto e incluso a medio plazo. Sólo de este modo se puede, como mínimo, mantener el gran nivel que ha alcanzado el ajo español en el mercado internacional.

Y, como suele decirse, dentro de unos años Dios dirá. Seguir trabajando en un sector que siempre nos da más alegrías que tristezas es la mejor garantía de éxito en el mercado. Hacernos fuertes en nuestra zona de influencia y tratar de competir en lugares más alejados es la fórmula que conduce hacia un éxito todavía mayor que el que ya experimenta el ajo español más allá de nuestras fronteras.