Verdades y mitos sobre el vino ecológico

Verdades y mitos sobre el vino ecológico

Vivimos en la época de lo ecológico. Todo es ecológico para intentar no arruinar el medio ambiente. En algunos aspectos como los coches o en las energías parece ser muy necesario, aunque en otras como por ejemplo con el de los alimentos siempre es muy controvertido. Muchos lo critican por ser caros, otros por ser un invento para poder ganar dinero a costa de la mentalidad sana. ¿Qué piensas tú?

En este caso te vamos a dar respuestas a los famosos vinos ecológicos. Primero hay que saber que para que un vino sea ecológico (orgánico o bio), el viñedo del que procede debe contar con certificación ecológica que restringe el uso de tratamientos de síntesis química para combatir las plagas, como herbicidas o fungicidas. Es decir, sí que es posible el uso del tradicional azufre y del sulfato de cobre. Los abonos deben ser orgánicos y, en general, se busca emplear prácticas agrícolas sostenibles que permitan al ecosistema mantener su equilibrio natural y a la uva adquirir una mayor concentración de sustancias antioxidantes, muy beneficiosas para la salud.

En las bodegas se permiten ciertos productos enológicos como por ejemplo el sulfuroso, los correctores de acidez o la bentonita (un clarificante) aunque en menor cantidad que en la elaboración de los vinos convencionales. Es decir, que si finalmente una bodega quiere meter productos lo hará.

Si un día quieres saber si el vino es ecológico, solo tienes que mirar su etiqueta. Ésta suele llevar en la parte trasera el logotipo de la producción agraria ecológica, que es un sol y una luna sobre un fondo azul con tres líneas diagonales de la comunidad autónoma en que se elaboran, así como la hoja verde con el ribete de estrellas que certifica los productos ecológicos a nivel europeo. Si quieres comprobar que no te dan gato por liebre, lo mejor es que estés atento a la etiqueta. Estos sellos garantizan que todo el proceso de elaboración del vino se ha producido según normas ecológicas y las bodegas se ven sometidas a inspecciones anuales para comprobar que así sea.

Natural y ecológico

Hay que saber diferenciar entre los naturales y los ecológicos.

Recuerda que en los ecológicos se evita el uso de fertilizantes de síntesis química, pesticidas y herbicidas industriales. Se permite el uso de levaduras autóctonas y también el uso de clarificantes autorizados de origen natural.

 Respeta el ritmo natural de la vid y se ayuda del mismo ecosistema para evitar el uso de fertilizantes y plaguicidas de síntesis química. El principal objetivo es el de preservar el medio ambiente, mantener o aumentar la fertilidad del suelo y proporcionar alimentos con todas sus propiedades naturales.

Caldo bordelés para luchar contra el Mildiu. Este punto es quizás el más controvertido en la agricultura ecológica y biodinámica ya que aunque es un producto de origen natural y cuyas dosis se han reducido muchísimo a lo largo de los años (dosis máxima permitida de 6 kg Cu/Ha promedio de 3 años) no deja de ser un metal pesado. En  los países mediterráneos, gracias a una climatología menos adversa es posible llevar a cabo dosificaciones mucho menores que en el caso de los países del centro-norte de Europa.

Certificación 

Para que una bodega pueda obtener la certificación, sólo debe elaborar vinos ecológicos y en el caso de tener vinos no ecológicos en la bodega, debe pasar unos estrictos controles de trazabilidad para garantizar la separación de ambos tipos de vinos. En el caso del viñedo las unidades ecológicas de un mismo viticultor para cada variedad deben mantenerse separadas de aquellas no ecológicas.

Lo que no cambia en un vino es la forma de beberlo. Da lo mismo que sea ecológico, natural o el de toda la vida, hay que saberlo servir. La recomendación es clara, hay que hacerlo con decantadores de vino que sirven para disfrutar del aroma y sabor de los caldos más exclusivos. Y por supuesto, en las mejores copas que puedes encontrar en Exportcave.

Recomiendo leer muchos sobre vinos, porque sirve para desmitificar una serie de mitos y leyendas urbanas para acercar el vino a todo el mundo ya sean profesionales o no. Desnudar ciertos conocimientos técnicos para acercarlos de forma amena a todo lector, ya sea del sector técnico como un lector normal, sea amante del vino o no.