No sacamos provecho a nuestros escaparates

No sacamos provecho a nuestros escaparates

Una de las llaves que sin duda conducen a un comercio al éxito que persigue es el escaparate del que dispone. Esta es su carta de presentación hacia todo el público que se encuentra en la calle y que por cualquier motivo puede necesitar uno de los productos que la tienda provee. Huelga decir que este es un motivo más que suficiente para cuidar e ir decorando los escaparates. Se le puede sacar mucho rédito a un elemento de estas características y por eso trabajarlo es de las cosas más importantes que puede hacer la persona a cargo de una tienda.

Pero seamos sinceros: todos y todas podemos hacer mucho más por nuestros escaparates. Basta con salir a dar una vuelta en cualquier ciudad para darse cuenta de ello. Mala distribución de los espacios, daños en el cristal, reflejos, falta de limpieza… Estos son solo algunos de los problemas que pueden tener que ver con un escaparate y que son bastante más frecuentes de lo que nos podemos llegar a pensar. Sin embargo, no vamos a ser tan duros: los hay que también están muy bien. Y ahora que llega la Navidad parece que todos y todas nos esforzamos un poquito más.

Uno de los problemas con los que más suelen encontrarse los dueños y dueñas de las tiendas al instalar un escaparate tiene que ver con la decoloración de muchos de los productos que se exhiben en él como consecuencia del impacto directo de la luz del sol durante buena parte del día. Esta es una de las cuestiones que se apuntan en un artículo publicado en el portal web Todo queda en casa. Y es que, aunque nos encontremos en pleno invierno, el sol también juega su papel en muchos de los ámbitos de la vida.

El sol también es perjudicial de cara a los escaparates en otro orden de cosas. A la hora de hacer este artículo hemos tenido en cuenta los ejemplos de muchos de los escaparates que hemos venido viendo últimamente. Y hemos concluido que el principal problema que tienen los escaparates españoles son los reflejos provocados por el mismo sol, algo que es muy negativo puesto que en muchos casos impide que un viandante vea qué tipo de productos vendemos o qué clase de cosas tenemos en oferta.

Lo que nos resulta más curioso de todo lo que venimos contando es que son pocos los negocios que ponen un remedio de garantías contra de este tipo de problemas. ¿Cuál es el remedio para esta clase de situaciones? Es mucho más fácil de lo que podemos pensar. Basta con un toldo. Los toldos ejercen una función que va más allá de la reducción del calor dentro de un patio o jardín, la cual es cierto que es una de sus principales misiones tal y como se apunta en un artículo del diario El País.

Los pequeños comerciantes españoles todavía tienen mucho que aprender en lo que al cuidado y la promoción de su negocio se refiere. Varios estudios apuntan a que no le sacamos el rendimiento que se le podría sacar al escaparate a causa de problemas como los reflejos, que pueden ser solucionados, de una manera ágil y sencilla, con un toldo. Aunque hay quien sí apuesta por esta clase de elementos, esta no es todavía una práctica que esté muy extendida. Aún así, los profesionales de Toldos Clot confían en que las cosas van a cambiar de cara a los próximos años.

Una necesidad imperiosa para los pequeños negocios

Grandes compañías como El Corte Inglés, Mercadona, Primark… no necesitan escaparates porque solo con su nombre ya venden. Pero la situación cambia de un modo muy notable si quien trata de vender es un pequeño comercio en el que apenas trabajan dos o tres personas. En esos casos los escaparates tienen una importancia sublime y es imprescindible que por un lado sean llamativos y por el otro se prevengan todos los peligros que puedan disminuir su visualización por cualquier motivo.

Es evidente que hay cosas que mejorar en todos los sentidos y desde aquí animamos a todos los pequeños comerciantes a que hagan lo propio con sus escaparates. Ahora llega la Navidad y la verdad es que no hay ningún momento mejor para acometer este tipo de labores. Es el momento de llamar la atención con buenos productos y ofertas. Pero para ello hace falta mucho más que la propia mercancía y sus precios. Darnos cuenta de ello es de una importancia brutal para tratar de mejorar nuestra visibilidad y, por tanto, nuestra competitividad.