Más cabeza y menos modelitos

Más cabeza y menos modelitos

No sé qué pensar, no sé si nos hemos vuelto una especie un poco delicada de más o realmente antes no sabíamos ni la mitad de las cosas. Bueno, en realidad creo que es una mezcla de ambas, ¿no? El ser humano ha mejorado muchísimo como especie y obviamente hemos largado nuestra esperanza de vida notablemente gracias a la higiene, la medicina, la prevención y, por supuesto, la investigación y los avances. Lo que pasa es que a veces hay cosas que no terminan de entrarme en la cabeza.

Soy deportista desde que tengo uso de razón. De pequeña era tan extremadamente nerviosa que mis padres decidieron que tenía que practicar algún tipo de deporte para quemar energía. He pasado por gimnasia, patinaje, judo, baloncesto y todos los deportes se me daban bien. Probablemente si me hubiera quedado en uno, y me hubiera esforzado, habría conseguido mucho más dentro del mundo deportivo, pero yo era un poco “Picaflor” y lo mismo hoy quería probar un deporte que el año siguiente decidía probar otro y así, pues no se consigue ningún tipo de nivel. A mis padres como lo que les interesaba era que me “desfogara” pues lo mismo les daba una cosa que otra, lo importante era que llegase más relajada a casa.

Luego, cuando empecé a tener más uso de razón decidí que lo mío era correr y desde los 17 años esa es mi pasión, mi deporte y mi hobby. Corro por afición todos los días, o casi todos, también corro en carreras populares, maratones y, por supuesto, cuando hay algún evento para recaudar fondos para una buena causa. ¿Y sabéis que se necesita para correr? Pues ropa cómoda, holgada a ser posible o elástica para tener libertas de movimientos, y unas zapatillas, poco más.

Sin embargo, cuando alguien me dice que va a empezar a correr me suele contar que se ha comprado las zapatillas “X” porque son las mejores de la marca, unos pantalones cortos de running, una camiseta (o dos) transpirables muy cool, una gorra fantástica para el sol, una riñonera para el móvil y no sé cuántas pijadas más.

Vamos a ver, ¿vas a salir a las 12 del mediodía en pleno agosto a correr? ¿No verdad? Entonces tal vez no necesitas tanta tontería. Lógicamente no vas a correr con sudadera de manga larga en julio aunque sean las 20:00 de la tarde, pero con que te pongas una camiseta ligera seguro que te vale y te saldrá más económica que las especiales de running, transpirables con aperturas laterales y bolsillos especiales herméticos para el IPhone.

La niña que ganó medallas sin zapatillas

En Filipinas, una niña sin recursos que quería correr en las carreras organizadas por el Consejo Deportivo de las Escuelas de Filipinas decidió que si sus padres no podían comprarle unas zapatillas ella correría sin ellas. Por eso vendó sus pies e incluso dibujo el símbolo de Nike en duchas vendas y armándose de valor no solo corrió las tres carreras organizadas de 400, 800 y 1.500 metros, sino que las ganó, las tres. Se llama Rhea y ahora es todo un ejemplo de valentía, tenacidad y esfuerzo, por eso ha conseguido la admiración de todo el mundo e incluso hay quien le ha querido regalar zapatillas nuevas para que siga corriendo.

Ella es una heroína en los tiempos que corren, y es que en el mundo occidental no hay ningún necesidad de destrozarse los pies mientras corres, pero la realidad es que antes el ser humano corría con lo que tenía o podía, e incluso las zapatillas deportivas de antaño poco tenían que ver con las actuales.

Las zapatillas deportivas tuvieron sus inicios en el año 8.000 AC, eran hechas de madera y su uso era totalmente práctico; y en el 3.000 ya las personas lucían zapatos de cuero. Pero no fue sino hasta el 480 AC que se marcó un antes y un después en el mundo de los deportes con la aparición de un hombre –un mensajero del pueblo– quien los popularizo y no solo eso, sino que también fue el causante de la creación de la disciplina deportiva conocida como «el maratón». Y así fue como su evolución pasó de generación en generación.

En el año 1796, en Estados Unidos, crea los primeros zapatos de cuero dejando a un lado esas populares zapatillas rudimentarias de la antigua Grecia. Los zapatos eran para el uso diario y fueron elaborados con la suela de madera y la parte de arriba con cuero. Pero todavía no se les reconoce como «zapatos deportivos».

Es así como llegamos a lo más parecido a lo que son hoy día. Eso fue a finales del siglo XVIII, cuando fueron elaborados por fabricantes de cauchos que utilizaron la goma de las ruedas de bicicleta para su confección y su uso fue para trabajar y especialmente para evitar que se pegara el exceso de petróleo en la planta de los pies.

De ahí a la zapatilla deportiva actual, con geles de amortiguación, refuerzo en los tobillos y materiales transpirables hay un salto impresionante pero ¿acaso antes no corríamos? ¿a que sí? ¡Pues eso mismo digo yo! Si quieres correr cómprate unas zapatillas de deporte, no vas a correr en chanclas, no es necesario, pero tampoco necesitas que te cuesten 300 euros y hagan música ¿o sí?

La empresa especializada en calzado deportivo Ashi Sports recomienda comprar zapatillas de deporte para hombre en oferta, o para mujer, dependiendo del deporte que vayas a practicar, y eso para mí tiene mucho más sentido que ver qué tecnología usa la zapatilla o cuanto gel tiene en la suela. Y es que no es lo mismo correr por asfalto que por campo, ni es lo mismo jugar al vóley en la playa que hacerlo en pista. Tampoco es lo mismo jugar al tenía que la baloncesto y por eso no está demás dejarse aconsejar por expertos, sobre todo cuando hablamos de practicar deportes a nivel más profesional. Ahora bien, de ahí a pensar que para correr necesito el último modelo de Adidas, pues no.

Lesiones deportivas

He hablado con el experto en lesiones deportivas Óscar Díaz y como yo ya imaginaba, la mayoría de las lesiones no llegan porque se usa un mal calzado, ni mucho menos, sino por la poca información que tienen los aficionados al deporte. Lógicamente, de nuevo, nos dice lo obvio, y es que no puedes jugar al baloncesto en chanclas de playa, lo mejor que puedes hacer es comprarte unas zapatillas acordes l deporte que vas a practicar, pero los aficionados no se lesionan porque la zapatilla tenga más o menos amortiguación sino porque se sobre esfuerzan sin estar preparados para ello, o tienen una mala pisada previa, o incluso porque no han sabido estirar el músculo bien antes de empezar el entrenamiento.

Y es que la mayoría de la gente desconoce lo importante que puede llegar a ser estirar y calentar bien antes de empezar realmente a hacer el deporte que quieras hacer, ya sea máquinas, fitness e incluso caminar, simplemente.

Cuando no se está acostumbrado a algo hay que empezar a hacerlo despacio, dando cada paso con pies de plomo, y no pretender pasar de 0 a 100 en 5 minutos porque eso además de ser imposible es muy peligroso para nosotros mismos. Podemos sufrir desde desgarros musculares dolorosísimos hasta torceduras de tobillo e incluso roturas de hueso por una mala caída, y eso sería lo menos grave dentro de lo que nos puede pasar ya que, en la mayoría de los casos la curación está asegurada. Sin embargo, una lesión muscular o de tendones puede acabar siendo una lesión crónica que deberemos sobrellevar toda la vida por culpa de una mala práctica deportiva.

La mejor recomendación que nos hace, por supuesto, es contar con el asesoramiento de  un profesional, al menos en los primeros entrenos que realicemos, con el fin de evitar cualquier tipo de lesión que pudiera ocurrirnos.