¿Se puede vender arte online?

¿Se puede vender arte online?

¿Quién define lo que es arte y lo que no lo es? Ya lo deja bien claro Cyntia Freeland en su libro “Pero, ¿esto es arte?” cuando, tras describir detalladamente obras sacrílegas o de imágenes de animales muertos hace un viaje en el tiempo para darnos un sensato discurso de la historia del arte en los últimos tiempos. Y es que, lo que es arte y lo que no lo es, se define con el paso del tiempo y, aun así, todo depende del ojo que mire esa obra de arte ¿verdad?

Un mismo cuadro, que contiene la misma destreza en las pinceladas, los mismos colores y la misma creatividad, puede costar mil veces más dependiendo de la firma que destaque en la esquina inferior derecha. Un Van Gogh, por feo que pueda parecernos a algunos, sigue siendo un Van Gogh y tiene un valor bastante elevado, económicamente hablando, igual que un Miró o un Picasso. Y otras obras, de la misma calidad que las de estos pintores, creadas por artistas anónimos, puede que queden encadenadas en el ostracismo hasta el fin de los días y esto es algo que no vamos a cambiar ni hoy, ni mañana.

De hecho, el arte se ha convertido en una moneda de cambio para un gran número de personas en este mundo. Los grandes empresarios invierten en arte, al igual que podrían hacerlo en oro, porque saben que el arte casi nunca pierde valor sino todo lo contrario, lo gana. Por otro lado encontraremos a empresarios que quieren blanquear dinero conseguido mediante transacciones que no son del todo legales o que se han llevado a cabo sin ser declaradas, este tipo de empresario compra arte para “blanquear” el dinero, y les suele salir bien (todo sea dicho). Después tenemos a los amantes del mundo del arte, quienes invierten en él por gusto y placer, y que incluso a veces actúan como mecenas de ciertos artistas, tal y como lo hacían las grandes casas de apellidos de renombre en siglos pasados como, por ejemplo, los Médici,  Y, por supuesto, también encontraremos a aquellas personas, de gran bolsillo, que por aparentar deciden comprar tal obra o tal otra para colgarla en su salón sin tener la más remota idea del valor cultural que tiene (que sí monetario) y sin comprenderla del todo.

En las nuevas tecnologías

Sea como sea, el arte es hoy en día, y siempre será, un bien preciado, y por eso es necesario que las nuevas tecnologías sirvan también como escaparate del mismo. La mayoría de los museos cuentan ya con páginas web (algunas mejores que otras) en las que muestran su colección. Imágenes de aquello que visto en directo llega a emocionar a quienes comprenden dichas obras. El Prado y el Thyssen, dos de los museos más emblemáticos de España, son un buen ejemplo de ello. Pero ¿y qué pasa con las pequeñas galerías que dan visibilidad a los artistas emergentes? En El Quatre on Cloud nos han dado la oportunidad de conocer un poco más cómo su galería, y otras similares, funcionan como muestra de la creatividad de los nuevos (y no tan nuevos) artistas de nuestro país.

De este modo, grandes mentes como las de Mònica Castanys, Carlos Marijuán, Fernando Pérez Beltrán o Elena Molinari se dan cita en las diferentes url´s de esta galería de arte online de Barcelona dejando que miles de usuarios, aficionados o profesionales del sector, puedan ver sus obras, e incluso plantearse la posibilidad de adquirir alguna.

Este tipo de galerías dan la posibilidad a pequeños y grandes artistas de expandir su arte más allá de los residentes de la ciudad en la que se da lugar la exposición. No obstante, hay quien está totalmente en contra de la compra-venta de arte online pues, según critican, no se puede valorar una pieza a través de una imagen, pues verla en directo es la única forma que tiene un verdadero crítico de llegar a conocer el alcance de la misma. Ahora bien, ¿no decían lo mismo casi de cualquier producto en cualquier sector? Llegados a este punto es muy posible que lo que ahora parece una locura, como la venta de arte online sin ver la pieza física, sea el día de mañana algo muy común, tal y como ha ocurrido en otras muchas industrias ¿o no?