¿Qué debemos saber de la suplementación?

¿Qué debemos saber de la suplementación?

Basándose en la idea de que los alimentos que llegan hoy día a nuestra mesa no son los mismos en cuanto a propiedades y nutrientes, que lo de hace 25 años, por los procesos a los que se les somete y que afectan a su nivel nutricional, hay sectores dentro de los profesionales de la salud que recomiendan la suplementación nutricional.

Estos profesionales concluyen que la suplementación adecuada nos aportará, además de garantizar los niveles adecuados de micronutrientes, un aporte extra para luchar contra el envejecimiento prematuro y la aparición de numerosas enfermedades.

Suplementos

Se define suplementación como el aporte de sustancias nutricionales complementarias a la dieta cuyo fin es el de mantener una buena salud, así como el de prevenir y tratar enfermedades. Cabe recalcar que este tipo de suplementos nunca deben sustituir una dieta equilibrada, si no que serán considerados un apoyo a una dieta correcta, según las necesidades específicas de cada persona.

Hay variedad de suplementos y cada uno aporta unos beneficios propios:

  • Las vitaminas: tienen múltiples funciones en el organismo y cada día la ciencia va descubriendo más. Contribuyen a las reacciones químicas del organismo y protegen las células frente al daño oxidativo de los radicales libres.
  • Los minerales: el organismo usa los minerales para muchas funciones distintas, incluyendo el mantener los huesos, corazón y cerebro con un correcto funcionamiento. Los minerales también son importantes para las enzimas y las hormonas. Existen dos tipos de minerales, los macrominerales (calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio, cloro y azufre) y los oligoelementos (hierro, manganeso, cobre, yodo, cinc, cobalto, flúor y selenio).
  • Los aminoácidos: son compuestos orgánicos que se combinan para formar proteínas. Los aminoácidos y las proteínas son los pilares fundamentales de la vida. Nuestras necesidades diarias de proteína son básicamente para su aporte. El cuerpo los utiliza además de como una fuente de energía, para descomponer los alimentos, crecer, reparar tejidos corporales…Se clasifican en esenciales que no pueden ser fabricados por el organismo y deben ser aportados por la dieta, y no esenciales, que pueden ser producidos por el organismo a partir de los aminoácidos esenciales. Ambos participan en la producción de hormonas, enzimas, anticuerpos, neurotransmisores y transportadores de nutrientes.
  • Los ácidos grasos Omega-6 y Omega-3: son componentes importantes de las membranas celulares y son precursores de muchas otras sustancias en el cuerpo, como las involucradas en la regulación de la presión arterial y las respuestas inflamatorias. Son sustancias naturales que se encuentran en los aceites vegetales y de pescado.
  • Suplementos alimenticios como la fibra y los probióticos: ayudan a regular la función intestinal, apoyan una flora intestinal saludable y colaboran en las dietas de control de peso.

Debemos entender que los nutrientes trabajan sinérgicamente. Esto significa que trabajan entre ellos para lograr su máxima eficacia de acción. Corregir la deficiencia de uno de ellos, puede hacer necesaria la adición de otros, no solo del que se tenga carencia. Esto es por lo que tomar un suplemento de forma individual, muchas veces puede resultar poco efectivo, y por lo que se suele recomendar hacer uso de preparados que contenga vitaminas y minerales, y no hacerlo de forma aislada.

Si tenemos en cuenta que los alimentos que consumimos no tienen la misma calidad que los de hace décadas, y que esto, por mucho que llevemos una vida sana, una buena gestión del estrés y una dieta equilibrada, repercute en nuestros biomarcadores, es ahí donde podemos encontrar una justificación para el consumo de todos estos suplementos.

¿Pero de verdad son necesarios?

Si partimos de la premisa de que con la alimentación no basta, entonces sí que será necesario hacer uso de estos productos. Pero también nos alertan de que no se trata de abusar de ellos, ya que una suplementación en exceso, descontrolada e indiscriminada también podría ser perjudicial para la salud.

Para comenzar con una suplementación nutricional es necesario conocer cuales son los marcadores que estarían alterados, en nuestro caso particular, a través de un perfil analítico y a partir de ahí, valorar cuales serían las concentraciones beneficiosas. Para realizar esta valoración solo podemos fiarnos de un profesional de la salud que sepa interpretar esta información.

El peligro se encuentra en aquellos casos en que las personas, por su propia cuenta y riesgo, deciden suplementar por su cuenta. Hoy en día es fácil: a solo un click tenemos muchísima información, que se puede volver en nuestra contra si no sabemos interpretarla adecuadamente. Como todo producto farmacológico, cualquier producto que ingiramos, por muy “natural” que sea, debe ser medido y ajustado a cada “paciente”.

La facilidad de venta por internet y el anonimato, han creado un nicho para vendedores sin escrúpulos a los que no les crea ningún remordimiento estar jugando con la salud de las personas. Y es que lo único que les importa es el dinero, y ahora mismo el mercado de productos dietéticos mueve millones de euros en nuestro país. Según la OCU, un 30% de los consumidores toma algún tipo de suplemento alimenticio.

Esto no quiere decir que rechacemos la comodidad que nos ofrece internet, para realizar este tipo de compras. Afortunadamente, España cuenta con la mayor red de farmacias de la UE, por encima de Alemania y Francia que hasta ahora lideraban esta clasificación. Y son muchas ya, las que según Farmacom, se están lanzando a ofrecer sus servicios a través de sus webs, potenciando sus negocios y ofreciendo alternativas seguras a todos los que deciden comprar a través de ellas, sin necesidad de acercarse a sus establecimientos.

Si con toda la información en la mano decides que quieres consumirlos, la recomendación para escogerlos es la siguiente:

  • Adquiere el suplemento alimenticio en lugares con la máxima fiabilidad. Si es posible, donde podamos resolver dudas y ser aconsejados por especialistas.
  • Asegúrate de lo que compras: presta atención a los ingredientes del suplemento y revisa su etiquetado. Sigue las instrucciones de uso, y nunca consumas una mayor cantidad de la indicada. Resulta recomendable informarse sobre efectos adversos o efectos cruzados que pueda tener al combinarlo con otros suplementos o medicamentos.
  • Consulta antes con un médico o dietista-nutricionista cualificado sobre su consumo.