La masificación de algunas costas en verano asusta a muchos turistas

La masificación de algunas costas en verano asusta a muchos turistas

Sin apenas habernos dado cuenta, nos hemos metido en un mes de febrero en el que ya empezamos a pensar en los meses de primavera e incluso en los de verano. Es mucha la gente que comienza durante esta época del año a preparar todo lo que se avecina durante los meses de calor. Eso conlleva pensar, de manera inevitable, en las vacaciones de verano. Empezar a elegir destino y alojamiento es fundamental para que no nos coja el toro y para tratar de conseguir precios más asequibles.

Nos resulta curioso ver esas imágenes todos los veranos que hacen referencia a los destinos turísticos más visitados de toda España. No comprendemos el por qué de la elección de muchas familias españolas, que prefieren asistir a un lugar en el que no van a poder relajarse fácilmente y en el que el agobio va a estar a la orden del día durante toda su estancia. Basta, como decimos, con ver las imágenes de las playas de muchos lugares de nuestro país.

Lo que es real y de lo que no cabe ninguna duda es de que no es sano disfrutar de nuestras vacaciones en un entorno en el que no nos sentimos cómodos y en el que tenemos constantemente que estar lidiando para encontrar un hueco en la playa, en un restaurante o en cualquier otro lado. Al final de esas vacaciones es probable que volvamos a casa dando gracias por habernos librado del estrés en lugar de recordando lo bien que nos lo hemos pasado. Y este no es el propósito de unas vacaciones, ya sean en familia o no.

El diario Público se hizo eco en uno de sus reportajes de ciudades y lugares que están masificados durante las vacaciones como consecuencia de que son sitios de un gran valor cultural o lugares de playa abarrotados. En el primer lugar de esa lista se encuentra la ciudad de Venecia, que es sin duda una joya cultural que no nos extraña nada que sea visitada por cada día más gente. Es evidente que nadie se puede negar a visitar un lugar así. Lo que resulta impactante es ver, como sucede cada año en nuestro país, a miles y miles de personas en una misma playa en Benidorm o Salou, por ejemplo.

Uno de los casos de los que venimos hablando es la Costa del Sol, que según un artículo publicado por Diario Sur triplica su población una vez que llegan los meses de verano. La verdad es que esto, digámoslo como hacemos siempre, sin tapujos, es de todo menos sano. No es sano porque debilita nuestra mente y puede hacer que nuestro cuerpo sufra las consecuencias del estrés, que es algo que también se da en vacaciones aunque parezca inverosímil. Huir de esos lugares es lo mejor para nuestra salud aunque se nos invite a pensar lo contrario.

Denia parece una buena elección

La masificación que viven algunos lugares de costa españoles conlleva muchos peligros. No disfrutar de nuestras vacaciones es, en un lugar así, algo que está prácticamente confirmado. Es duro decirlo para alguien que ya tiene pensado acudir a una de esas poblaciones como Salou o Benidorm, pero es la realidad. Sin embargo, muchas poblaciones se han destapado en los últimos años como buenos destinos turísticos para aquellos que, sin renunciar a la playa, desean conseguir algo más de tranquilidad. Uno de esos municipios, según nos han contado lo sgestores de Romer Playa, es Denia.

Y es que quien va a Denia se olvida de todos esos sitios en los que la masificación es algo evidente. No cabe duda de que las vacaciones son para relajarse y para recuperar todas esas fuerzas que perdemos durante las largas semanas de trabajo que dejan poco margen para que realicemos las actividades que siempre nos han gustado y las que siempre nos sacan una sonrisa.

Cada vez queda menos tiempo para que llegue el verano. Sí, sabemos que todavía es pronto y que ni siquiera ha llegado la primavera. Por eso precisamente todavía estamos a tiempo de organizar unas vacaciones que realmente nos vengan bien para descansar y no para todo lo contrario. No por descansar lo vamos a pasar peor. Y es que descansar no implica necesariamente aburrirse o no salir de marcha.