Ir al psicólogo no es cosa de locos

Ir al psicólogo no es cosa de locos

Desde que se tiene uso de razón, la sociedad ha considerado que algo tan simple como acudir al psicólogo ha sido sinónimo de tener algún tipo de problema mental en el mal sentido de la palabra. Y normalmente eso es sinónimo de sufrir algún tipo de discriminación por parte de la gente que no acude a dicha consulta. La verdad es que una situación como esta es bastante injusta y que muchas personas han tenido que enfrentarse a muchos prejuicios sociales por culpa de una mentalidad tan antigua.

Muchas personas se han tenido que ver obligadas a sufrir este tipo de situaciones durante muchos años. Lo cierto es que esto ha generado un cierto rechazo a acudir al psicólogo y un miedo a dicha actividad, no habiendo motivo para ello y en muchos casos dejando de acudir a una consulta de tanta importancia para tanta gente como lo es esta. Los seres humanos a veces somos unos seres deplorables y esta es una de las cuestiones que hemos afirmado en el este blog sin tapujos en más de una ocasión. Y ahora lo volvemos a decir.

Un artículo del diario El Mundo puso de manifiesto que en febrero de este año que acudir al psicólogo ya no es una cosa de locos. La verdad es que nos gustaría hacer una puntualización a este artículo: el psicólogo nunca ha sido una cosa de locos. Necesitar apoyo emocional no es una cosa de locos, sino de personas valientes que quieren encontrar una manera de encontrar una mayor felicidad. ¿O es que los 7.000 millones de humanos que hay sobre la Tierra somos felices?

5 de cada 100 españoles ya van al psicólogo en España según dicho artículo, un texto con el que sobre todo estamos de acuerdo en su inicio: “hay que estar muy cuerdo para cruzar el umbral del psicólogo por primera vez”. Mucha gente no ha comprendido en ningún momento de su vida que acudir al psicólogo es una cuestión más relacionada con la felicidad que con padecer algún problema mental. Y es que los estereotipos que manejamos las personas de a pie sobre algunos de los aspectos de esta sociedad son demasiado duros y también demasiado inciertos.

Muchas personas manifiestan que, a lo largo de su vida, han padecido algún tipo de discriminación como consecuencia de acudir al psicólogo. Que esto ocurra en pleno siglo XXI es un síntoma de que la mentalidad de mucha gente sigue estando muy anquilosada y que necesitamos una mayor amplitud de miras. La psicóloga Maribel Paz se ha dedicado en los últimos años a estudiar este tipo de situaciones y ha constatado que todavía existen muchos prejuicios que es necesario combatir por mar, tierra y aire.

España, un país necesitado

Ya hemos comentado que en nuestro país son 5 de cada 100 las personas que acuden al psicólogo para resolver algún tipo de duda o incomodidad que está relacionada con su vida. Esto hace que sean más de 2 millones de personas las que en España acuden de manera habitual a este tipo de consultas. Según hemos leído en un artículo de Redacción Médica, España tiene 4 veces menos psicólogos que algunos de los países de nuestro entorno. Y es que necesitamos como el comer que exista este tipo de profesionales.

No cabe duda de que mucha gente encuentra lo que busca al acudir al psicólogo. Otros y otras no van por el simple hecho de que tienen vergüenza de contar sus intimidades o porque no consideran que sea útil contar sus experiencias vitales a otras personas. Ellos y ellas se lo pierden. La verdad es que esa clase de personas van a tener mucho más complicado encontrar una manera de ser feliz que las que deciden ser valientes y acudir a una consulta en la que encuentran el consejo necesario para salir adelante ante cualquier situación.

Muchas más personas de las que lo hacen necesitan ir al psicólogo. Otra cosa es que por orgullo o por falta de reconocimiento del problema no se haga o se tenga vergüenza a ello. Nunca será demasiado tarde para acudir a uno de estos especialistas. Pero eso no será compatible con el hecho de ser una persona orgullosa y que busca salir de su bache particular por sí misma, sin necesidad de nada ni nadie. El orgullo no es buen amigo de la psicología y es por eso por lo que muchas personas se quedan al margen de una necesidad como de la que venimos hablando a lo largo de todas estas líneas.