¿Existe el garrafón o es una leyenda urbana?

¿Existe el garrafón o es una leyenda urbana?

“Esto es garrafón”. Tres palabras que nos persiguen siempre que salimos de fiesta. Y que nos persiguen aún más cuando nos levantamos al día siguiente. En ese momento se cambian por otras tres, “me dieron garrafón”. Es la excusa perfecta para justificar una borrachera y el mal cuerpo que tenemos al día siguiente. Pero, ¿realmente existe el garrafón o es una leyenda urbana?

El alcohol de garrafón, como su propio nombre indica, hace referencia a los licores que se venden en garrafas o, menos concretamente, a granel, en gran cantidad. Y la verdad es que existe, y está tan extendido por su precio, que sale mucho más barato a los propietarios de los bares; pues, al ser el resultado de destilaciones incompletas, poseen una calidad y una pureza mucho peor. Y claro, en esto hay que poner un poco de sentido común. Por una botella de whisky de 70 cl. hay que pagar 2,35 euros de impuestos especiales. Si la botella cuesta 3 euros, puedes empezar a preocuparte. Está claro que su calidad no será cómo la de la botella que te cueste 15 euros.

Pero lo que sí que hay que dejar claro es que no son nocivos para la salud. Si se venden es por algo, y han pasado todos los controles, ahora bien, no tienen la calidad de otros. Pero eso pasa con las bebidas espirituosas pero también con los jamones o con la calidad de un filete. Es cierto que las impurezas, junto a algunos aditivos y aromatizantes usados para enmascarar el timo, pueden producir más molestias estomacales de lo normal. Es la denominada resaca.

Adulterado

Lo que no es lo mismo, y ya estamos hablando de palabras mayores, es el uso de alcohol adulterado. Algunos propietarios de bares usan la trampa que consiste únicamente en mezclar la bebida en cuestión con agua, por lo que no conlleva ningún peligro más allá del atentado que supone para el bolsillo del consumidor, pero en otros casos el delito es mucho peor, pues puede incluso llegar a causar la muerte.

El alcohol que podemos encontrar en las bebidas alcohólicas es el etílico, cuyo precio podréis suponer cada vez que vais a un supermercado a comprar una botella de ron moderadamente bueno. Sin embargo, el metanol, también conocido como alcohol metílico, es mucho más barato, por lo que hace más rentable su venta, pero posee la gran desventaja de afectar muy negativamente a la salud de quién lo toma, causándole síntomas que, según la dosis, pueden ir desde náuseas y mareos hasta la muerte.

Solo un 1%

La verdad es que no te tienes que preocupar porque según las últimas estadísticas sólo un 1% de los procesos de inspección llevados a cabo en España han resultado en una adulteración considerada ilegal. Así que en esta ocasión eso de echar la culpa al garrafón no nos va a valer de excusa, porque está claro que hemos sido nosotros que nos hemos pasado con la bebida. El otro día leí que los inspectores de Consumo abordan por sorpresa los bares y piden muestras de botellas abiertas. En lo que va de año habían encontrado dos casos de fraude entre las 30 muestras analizadas. El último caso que han detectado era el de un bar que estaba vendiendo como ron una disolución de agua con caramelo. Tela.

Sin embargo, hay muchas historias, y seguro que tú sabes alguna, en las que el garrafón ha hecho de las suyas. Solo hay que recordar esa noche en la que con dos copas nos levantamos molidos, y otra noche en la que tomamos 8, y nos levantamos muy bien. ¿Cómo puede ser? Pues supongo que entrarán muchos factores en juego.

La copa también es importante

Lo que tengo claro es que a mí me gusta ir a sitios de confianza, donde sabes perfectamente que el alcohol es de primer nivel aunque tengas que pagar un poco más. Incluso que saben cómo poner la copa del gin tonic, y lo hacen en copas con prestigio, como las que puedes comprar en gionapremiumglass.com. Y es que también os digo que no os va a sentar igual una copa tomada en vaso de plástico que uno hecho con cristal de máxima dureza y transparencia mediante una tecnología de fabricación muy exigente.