Recuperando el aliento tras el procés

Recuperando el aliento tras el procés

Seguro que el tema que traemos hoy a escena no deja indiferente a ninguno de vosotros. Con tan solo una palabra seréis capaces de comprender el por qué. La palabra no es otra que “Cataluña”, quizá la más repetida en España o en Europa durante los últimos meses e incluso durante el último año. Y no es para menos. La sucesión de acontecimientos que se han venido produciendo en los últimos tiempos ha terminado condicionando una situación actual que preocupa a la población tanto catalana como a la del resto de España.

La historia comienza con la convocatoria de un referéndum de independencia que desde el Estado central se entiende como ilegal pero que encuentra amparo bajo el punto de vista de las autoridades de la Generalitat de Cataluña. El resultado es una confrontación y una rotura que se manifiesta el pasado 1 de octubre de 2017, momento en el que España ocupa, por desgracia, las cabeceras de los informativos y las portadas de los periódicos de todo el mundo.

El cúmulo de acontecimientos sigue su curso y termina después de unas elecciones a la presidencia a la Generalitat que desembocan en un vacío de poder ocasionado por las fugas de Carles Puigdemont y la de otros miembros del gobierno catalán a Bélgica para evitar se apresados en España. La situación, llegado este punto, parece  demasiado caldeada. Dos ejecutivos que se niegan el diálogo de manera mutua no podían haber dejado una situación de más separación dentro de nuestras propias fronteras.

Este clima ha hecho mucho daño a una de las zonas más ricas y productivas de España, como lo es la comunidad autónoma catalana. En efecto, ésta es una potencia en lo que se refiere a la producción textil, al turismo o al sector financiero. La verdad es que no hay ninguna comunidad en España, excepto quizá Madrid, que pueda plantar cara a todo lo que ciudades como Barcelona pueden ofrecer tanto a sus turistas como a sus propios ciudadanos. Son muchas las empresas que han abandonado Cataluña como consecuencia de la actitud de su Gobierno y son varias las consecuencias económicas del ya conocido como “procés”.

Pero Cataluña parece dispuesta a levantar la cabeza y mostrar al resto del mundo que poco a poco va volviendo la normalidad. La tensión acumulada en los meses pasados está en franca decadencia y eso es algo que comienzan a notar las empresas de la comunidad. Los hoteles, sin ir más lejos, comienzan a experimentar un repunte en cuanto al número de reservas que vienen registrando en las últimas semanas. Así lo destacan estudios como el que acaba de desarrollar el hotel Mercer House Boria Barcelona.

¿Qué nos espera en el futuro?

Quizá esa sea la pregunta que más catalanes se hagan en este preciso momento. Pero lo cierto es que la tendencia, después de la tormenta que se ha vivido en la zona durante los últimos meses, es positiva. El diálogo entre los dos gobiernos ha comenzado y todo hace indicar que más pronto que tarde se va a alcanzar una solución que por fin restablezca tanto el orden como la paz en el territorio catalán. No cabe duda de que esa sería la mejor noticia para hacer posible que la crisis que se ha venido produciendo últimamente quede definitivamente zanjada y, por supuesto, olvidada.

Todos los catalanes lo están esperando. Son ellos los que han sufrido las consecuencias económicas de la situación, asumiendo las pérdidas de una actualidad que ellos no han provocado en ningún caso. Los hoteles, los comercios de barrio, las grandes empresas, el catalán pudiente y el catalán más humilde. Todos lo han notado y a ninguno le haría gracia que la situación fuese siempre la misma y terminase desencadenando todavía más inconvenientes en el futuro.

Son tiempos para enterrar el hacha de guerra y para hacer ver al mundo exterior que en España hemos recuperado la calma. Ese es el principal objetivo si lo que queremos es hacer que los turistas, los inversores y, en definitiva, el dinero siga viniendo a nuestro país. Seamos de la tendencia política que seamos, no cabe duda de que esa situación es la que todos deseamos para que una ciudad como Barcelona y el resto de Cataluña sigan presentándose al resto del mundo como una de las mejores zonas del Globo en las que vivir.