Modernizar la educación, un objetivo ineludible para España

Modernizar la educación, un objetivo ineludible para España

La formación es un pilar básico en la vida de nuestros jóvenes en la actualidad. Aunque bien es cierto que la educación y esa formación a la que nos referimos siempre ha sido importante a la hora de labrarse un futuro y comenzar a buscar trabajo, lo cierto es que ahora ese ámbito tiene una importancia mucho más grande de la que ha tenido en tiempos pasados. Y es que hoy es imposible conseguir ser alguien en esta sociedad si no contamos con una base formativa sólida y de primer nivel.

La irrupción de Internet y de todo lo que éste conlleva ha propiciado que haya un cambio social muy grande, lo cual se ha traducido en un cambio en la manera de enseñar a nuestros pequeños, de formarles para el futuro y de informarles de todo lo relativo a sus derechos, sus obligaciones y, como no podía ser de otra manera, sus libertades. Unas libertades que son objeto de debate en la actualidad en una sociedad en la que un aspecto como lo puede ser la privacidad está riesgo constante.

Teniendo en cuenta que los medios con los que contamos hoy van a marcar el devenir de nuestra sociedad y el de todas las personas que la constituyen, parece importante destinar una serie de recursos de calidad a todo lo que está conectado de una manera o de otra a la educación. Una educación que ha sufrido de un modo muy cruel las consecuencias de la crisis económica y que parece que, muy poco a poco, parece estar recuperando una parte de todas las pérdidas que ha venido sufriendo durante los últimos años.

Muchos han achacado los continuos recortes que se han producido en el sector a la situación económica del país, pero otros han ido más allá, asegurando que la incorporación, además de esos recortes, de la Ley Mordaza ha demostrado una actitud claramente dictatorial por parte del antiguo Gobierno, el cual fue acusado en numerosas ocasiones de haber limitado hasta la extenuación las libertades de pensamiento en toda clase de centros educativos, desde institutos hasta universidades.

Ahora que parece que la crisis económica ha limitado sus perversos efectos, es hora de que desde las administraciones públicas manifiesten con hechos ese apoyo que hace años retiraron al sector educativo. La apuesta debe ser firme y más grande que nunca, puesto que los retos que nos plantea el futuro son más y cada vez más complicados. Esa apuesta se debe traducir en una inversión potente para las aulas, una inversión que debe tener en el factor tecnológico uno de sus ejes principales y de referencia.

Para educar a nuestros hijos, es evidente que la tecnología juega un aspecto primordial. Las necesidades de aprendizaje de los más pequeños no son las mismas que hace 20 años y de ahí que el itinerario formativo no deba ser siempre el mismo, como las administraciones públicas se han empeñado. Hay que cambiar las directrices de la enseñanza a todos los niveles y es necesario hacerlo cuanto antes. Es la conclusión que se desprende de un estudio realizado por varios alumnos de Formatic Barcelona.

Un cambio de mentalidad necesario

La enseñanza necesita que se cambie la mentalidad desde varios puntos de vista. Tenemos que comenzar a ver a la enseñanza como una inversión en vez de como un gasto. España es cierto que está consiguiendo las mejores generaciones de su historia, las más preparadas y las que ya están listas, como a la vista está, para desempeñar un trabajo cualificado y muy bien pagado en el extranjero. Pero si no nos adaptamos a los nuevos tiempos en materia educativa, seguro que la cualificación de nuestra gente desciende. Es una regla que nunca falla.

Un buen futuro pasa por unas decisiones correctas en el presente. Cuando las cosas no salen bien cabe preguntarse si los problemas que se originan son consecuencia de las decisiones del presente o, por el contrario, si lo son de las del pasado. Muchos problemas son estructurales y dependen de decisiones pasadas que seguimos adoptando en la actualidad por mera costumbre y que hay que revisar a la mayor brevedad posible. Y la educación no es precisamente el mejor sector para tener un problema de índole estructural.