La Fundación Fernando Buesa, que preside Natividad Rodríguez, ha conmemorado este miércoles el décimo aniversario de la muerte del dirigente socialista alavés y del ertzaina que le protegía en el momento del atentado, Jorge Díez, el 22 de enero del 2000.
El acto se ha celebrado en el Teatro Principal de Vitoria de la capital alavesa, donde se han congregado representantes institucionales y dirigentes de partidos políticos.
Patxi López ha asistido al homenaje por primera vez en calidad de lehendakari, junto a miembros de su Gobierno, como la portavoz, Idoia Mendia, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, o el consejero de Economía, Carlos Aguirre; también han acudido el delegado del Gobierno en Euskadi, Mikel Cabieces, la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, el Ararteko, Iñigo Lamarca y la directora de la Oficina de Atención de las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, entre otros cargos públicos.
Los primeros asientos del Teatro Principal han estado reservados para la familia de Jorge Díez y para la de Fernando Buesa, que han estado arropadas por otras víctimas como la madre y la hermana de Miguel Ángel Blanco, así como por Maite Pagazaurtundua, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo o Bárbara Durkopf, viuda de Enrique Casas, entre otras.
Fin de la división
Natividad Rodríguez ha trasladado un mensaje de “esperanza en el futuro” a todas las víctimas y pese a reconocer la imposibilidad de olvidar el dolor que la violencia terrorista ha colocado a sus espaldas, ha opinado que “la etapa de división entre las víctimas y los momentos en los que se utilizó políticamente el terrorismo han quedado superados”.
“Hoy hay unión de los partidos políticos frente al terrorismo”, ha asegurado Rodríguez, y ha puesto como ejemplo la Ley Vasca de Reconocimiento y Reparación Moral de las Víctimas del Terrorismo, aprobada recientemente por el Parlamento Vasco.
En este sentido, ha subrayado la necesidad de que se apruebe la Ley de Víctimas del Estado, ya que “abrirá el camino para tener en cuenta la realidad de las víctimas y reparar las injusticias” porque “sólo la ley nos hace sujetos de derechos”.
En su intervención, Rodríguez ha recordado que ya han transcurrido diez años del asesinato de su marido, y ha apostado por echar una mirada atrás para “aprender de la experiencia vivida, aunque sea para no cometer los mismos errores y enfocar adecuadamente el camino del futuro”.
Por otro lado, ha afirmado que la sociedad necesita que “se construyan espacios en los que quepamos todos” y ha subrayado que “aquellos que quisieron imponer un único modelo de país, de sociedad e identidad, no han podido conseguirlo”.
Proyectos integradores
Por ello, ha considerado que “es hora de dedicar el esfuerzo a proyectos políticos integradores en los que quepamos todos, excepto aquellos que no renuncien a la violencia, aceptando de una vez la realidad plural de la sociedad vasca”.
Asimismo, ha señalado que el trabajo de la Fundación Buesa se está volcando en la educación en valores, y ha subrayado la necesidad de que el trabajo con los jóvenes “se acompañe de una deslegitimación cotidiana de la violencia”.
“Contamos con un liderazgo político claro en este sentido, pero también se necesita el compromiso de todos los ciudadanos para erradicar de nuestra sociedad cualquier signo que apoye o justifique la violencia terrorista”, ha defendido.
El ex comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil-Robles, por su parte, ha subrayado la necesidad de “rearmar a la sociedad en valores democráticos que garantizan un país en el que cabemos todos, con la única condición de renunciar a la violencia armada”.
En el acto, la Fundación Fernando Buesa Blanco ha recordado que el político vasco, que fue diputado general de Álava, secretario general del PSE de Álava y consejero de Educación como consecuencia del Acuerdo de Coalición suscrito por PNV y PSE en 1991, y desde este último cargo, “consiguió liderar un importante acuerdo político y social que sentó las bases para la definitiva reordenación y normalización del sistema educativo de Euskadi”.
Además de los discursos, la ceremonia ha contado con un espacio para la música. En el prólogo y el intermedio la Joven Orquesta de Cuerda de la Escuela Municipal de Música de San Sebastián ha interpretado varias piezas, mientras que el cierre al acto ha corrido a cargo del cantautor Joan Manuel Serrat.






















