Es tiempo de piscinas

Es tiempo de piscinas

Ya llega el mejor momento del año, el verano. Para mucha gente el verán supone el comienzo de los mejores momentos del año. Es mi caso y el de mi familia, cada año nos preparamos para unas vacaciones en un sitio diferente. Pero este año no va a ser así, dado que hemos podido comprar una casa con piscina, hemos decidido quedarnos para disfrutar de ella en familia.

La piscina incluida en nuestra nueva casa es antigua, es una piscina de aproximadamente diez metros de longitud, llegando a una profundidad de nada más y nada menos que dos metros en la zona más profunda. Cuando esta información la escuchas, sin duda capta tu atención, y esto es lo que me sucedió a mí.

Pero no conté con un factor que aquellos que no tenemos piscina desconocemos. Y es que en mi caso la casa provenía de un embargo de un banco. Este tipo de casas muchas veces pueden pasarse un año o dos hasta que se venden, ya que los procedimientos judiciales de embargo pueden alargarse en el tiempo.

Muchos bancos cuidan de que la casa esté en perfectas condiciones para la venta, esto ocurre sobre todo en los pisos o oficinas situados en edificios. Pero en lo que se refiere a viviendas que están expuestas a las inclemencias del tiempo, las entidades bancarias descuidan algunos detalles que pueden hacer que la compra no sea todo lo placentera que pensabas.

Y esto pasa con las piscinas, y no es la primera vez que lo escucho. Hablando con los compañeros de trabajo, algunos que aprovecharon la crisis para comprar chalets embargados, comentaban que la depuradora había sido robada, otros decían que las tuberías que van a la depuradora estaban obstruidas, y en mi caso, he de decir que los azulejos de la piscina estaban realmente deteriorados.

El deterioro era tal que cuando llamé a un especialista en piscinas para que me diera su opinión, me dijo que no podía llenarla porque de hacerlo corría el riesgo de tener que vaciarla por posibles fugas. Además de que algo que estaba a la vista era que los azulejos que faltaban cortaban como cuchillas, y no me quiero ni imaginar a ninguno de mis niños o los de mis amigos cortándose en la piscina.

Las temidas renovaciones de piscinas

Siempre he escuchado que cuando una piscina está en mal estado, lo mejor es renovarla. Esto supone que se tienen que hacer obras que muchas veces pueden llevar a cambiar la piscina entera. Este es mi caso, dado que la piscina estaba vacía, hicimos algunas pruebas y descubrimos que un lateral tenía una grieta que filtraba mucha agua.

Esto se debía a que la piscina que venía con la casa era de poliéster de mala calidad. A pesar de que el poliéster suele estar reforzado con fibra de vidrio para su aplicación en piscinas, tiene una desventaja, y es que sufre mucho con el sol. Y una piscina que lleva dos años sin llenar y sin usar, corre el riesgo de agrietarse.

Si me daba miedo renovar la piscina era por tener que gastarme mucho dinero en arreglarla. Y temía que renovar la piscina me supusiese tener que desembolsar una cantidad igual a la que tendría que pagar si pusiésemos una nueva piscina. Sobre todo, con una piscina larga como la mía.

Incluso empecé a plantearme poner una piscina de un material más tradicional como el hormigón. O incluso apostar por un material más innovador como el acero, que está siendo protagonista en los últimos años. Pero me liaba entre tantas clases de materiales de construcción diferentes, y el coste se subía mucho.

Por suerte encontramos a una empresa especialista en piscinas, que nos arregló el problema. Esta empresa es DTP Piscinas, y desde el primer momento que nos pusimos en contacto nos dieron una gran cantidad de opciones para elegir. Lo mejor de todo es que además de fabricar novedosas piscinas en multitud de formas, también renuevan piscinas.

Gracias a estos profesionales hemos podido arreglar nuestra piscina, y ponerla a punto para el verano. Sin duda disfrutaremos de la piscina, pero personalmente yo me quedo con todo lo aprendido durante el proceso de renovación.